MEMORIA

Homenaje a la enfermera desaparecida Irma Laciar

La Legislatura de la Ciudad  recordó y rindió homenaje a Irma Leonor Laciar, enfermera profesional, instrumentadora quirúrgica y docente, secuestrada y desaparecida en 1977 por la última dictadura cívico militar.


Durante un acto encabezado por el diputado Andrés La Blunda, autor del proyecto, y realizado en el salón Presidente Perón, la Legislatura de la Ciudad homenajeó a la enfermera Irma Laciar, militante de los DDHH, comprometida en la búsqueda de personas desparecidas, secuestrada el 18 de abril de 1977 en su departamento del barrio de Liniers por un grupo de tareas. Y de quien nunca más se conoció su paradero. Participaron familiares, amigos de la familia, militantes sociales y entre ellos la diputada Delfina Velázquez.

En la apertura del homenaje, Andrés la Blunda destacó que “cuando rendimos homenaje a una compañera o un compañero detenido desaparecido recordamos a todos, a los 30.000; sus sueños de lucha son hoy también nuestro sueños de lucha. Las historias y las geografías de cada uno de ellos constituyen el bien público que es la memoria. Y este acto es un granito de arena, por eso es importante hacerlo desde el Estado, porque la Legislatura es parte del Estado”.

Marcelo Gorosito, enfermero especializado en salud mental sostuvo que “muchos compañeros y compañeras desaparacidos están invisibilizados desde que se le quitó el rango profesional a la enfermería”. “En los registros de la CONADEP hay 44 enfermeros y enfermeras desparaecidos”, destacó.

Irma Zidy Medina, militante compañera de la homenajeada, recordó: “Nos conocimos con Irma en 1973 en la Facultad de Medicina. Ella era docente de Enfermería en el Hospital de Clínicas y fue el motor de una campaña de vacunación ese año y también del armado de dispensario en las villas”. “La última vez que nos encontramos fue en un bar, cruzamos una mirada y nada más, ya eran tiempos difíciles hasta para saludarse”, finalizó.

Giglio Prado, Medico , integrante  de la Asocociación Latinoamericana de medicina social (ALAMES), sostuvo que “el compromiso de Irma con la salud pública y su convicció de que la salud tiene que ser para todos contrasta con la crueldad actual, donde se ha pasado de matar., como lo hacía kla dictadura, a dejar morir”.

Adelqui Del Do, Psicólogo y docente consideró que la homenajeada “Fue una militante excepcional, integral; ella es una referente para quienes trabajamos en salud y también en educación. Era una defensora de la educación y la salud pública es respuesta a las problemáticas sociales, porque la universidad debe tener una función social”.

Irma Laciar de Carrica supo ejercer con responsabilidad y compromiso su profesión en el ámbito de la salud y de la educación. Egresada de la Escuela Superior de Enfermería “Cecilia Grierson”, inició su actividad laboral el 8 de abril de 1947 como enfermera en el Hospital Central de Río Cuarto (Córdoba). En marzo de 1955 fue trasladada al Hospital Rivadavia de la Capital Federal. Como educadora fue docente en 1947 de los cursos de la Escuela de Enfermería creada por Ramón Carrillo; su desempeño la llevó a ocupar la dirección de la Escuela de Auxiliares de Enfermería del Ministerio de Salud Pública de la Nación; y a partir de octubre de 1962 también fue instructora en la Escuela Nacional de Salud Pública.
Durante la década del  ´50 comenzó su actividad gremial en ATE, como delegada en sus lugares de trabajo. Participó como docente en las cátedras de medicina para el trabajo (1972-1973) e integró el equipo de Derechos Humanos de la CGT de los Argentinos. Como militante del campo social y luchadora por los derechos humanos, se ocupó de brindar apoyo a los familiares de los presos políticos y colaboró en la búsqueda de los desaparecidos, hasta que un grupo de tareas la secuestró en su departamento ubicado en el barrio de Liniers de la Ciudad de Buenos Aires, el 18 de abril de 1977 y nunca más apareció.
Fue una de las principales referentes de la salud pública de la Argentina, su visión comunitaria y sanitarista la llevo a abordar a la salud desde un paradigma de avanzada para la época, ya que el dominante poco bregaba por el derecho a la salud gratuita. Irma Laciar ha sido un símbolo de lucha, de solidaridad y de entrega absoluta al campo de la Salud, colocando el derecho a la salud como eje central en cada espacio en que se desempeñó, no solo como enfermera sino también como mujer, trabajadora, docente y militante.

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