DISTINCIÓN

La Legislatura de la Ciudad destacó la publicación “Libros tras las rejas"

La escritora Ana Isabel Sicilia refleja en este libro experiencias producidas en espacios de lectura y reflexión que creó en sesenta cárceles e institutos de menores de la Argentina.


La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró de Interés para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, también en el ámbito de la Comunicación Social al libro que lleva como título "Libros tras las rejas" de Ana Isabel Sicilia en el que relata experiencias de lectura y reflexión que desadrrolló tanto en cárceles de adultos y adultas como en institutos de menores.

El acto de entrega de la distinción tuvo lugar en el Salón Montevideo y estuvo encabezado por la autora de la inciativa, diputada Graciana Peñafort. También participó el juez Ariel Lijo. Entre el nutrido público se encontaban integrantes de la Fundación As, familiares y amigos de Sicilia. 

"Este libro transmite un profundo optimismo. Es la posibilidad de acceso a la educación que muchos no han tenido. Mejorar la justicia es la capacidad de dar oportunidades y derechos a todos", aseguró la diputada Peñafort al inicio del evento. También destacó que "La tarea que realiza Ana significa la posibilidad de salir del establecimiento penitenciario mejor de lo que entraste y combatir las causas por las que realmente entraste, es que Lls penas no tiene sentido si no hay posibilidad de redención". Finalmente destacó "la tarea enorme" de la autora del libro con el objetivo de "darle impulso para que más la conozcan y se sumen".

La autora del libro agradeció al Cuerpo Legislativo, a la promotora de la distinción, a las otras integrantes de la Fundación As que preside y especialmente a su familia. Luego afirmó que para ella "significa una enorme emoción recibir este reconociemiento en derechos humanos a 50 años del golpe cívico militar". "Tendemos una mano a quienes se han desprendido del tejido social. Sabemos que hay otras urgencias más allá de los libros pero estos son una herramienta de transformación social. Hay personas que nunca habían leído un libro cuando llegaron al taller y ahora están estudiando sociología. Invito a promocionar la lectura para no seguir repitiendo la historia", finalizó. 

A través de sus reflexiones nos acercamos a la realidad que se vive dentro de distintos pabellones a lo largo y ancho de nuestro país. Cómo la educación y los libros pueden permear esos espacios para pensar realidades distintas y construir herramientas que contribuyan a disminuir la reincidencia y cimentar trayectorias libres.  

El trabajo de Sicilia comenzó en 2017 con un recorrido poe cárceles de doce provincias (Buenos Aires, Salta, Catamarca, Chubut, Mendoza, Santa Fe, Tierra del Fuego, Chaco, Santa Cruz, Misiones, Entre Ríos, San Juan) y Fray Bentos en Uruguay. Acercó más de trece mil libros a personas privadas de libertad abriendo espacios de encuentro para el acceso a la lectura. Permitió desarrollar colectivamente el pensamiento crítico, la expresión y el diálogo. La lectura en contexto de encierro se convirtió en una práctica transformadora que abrió caminos para construir otras formas de habitar el presente y proyectar un futuro en libertad. 

La distinción busca visibilizar historias que pongan de relieve la importancia de las experiencias educativas que en contextos de encierro que promueven derechos de las personas privadas de libertad. El proyecto promovido por la Fundación AS da cuenta del impacto que tienen las intervenciones culturales y educativas en las unidades penitenciarias. Tal como relata Sicilia en cada encuentro se habilitan conversaciones donde quienes participan no sólo leen sino que reflexionan, discuten, escriben y comparten experiencias. Esa palabra en circulación, que se activa a partir de los libros, es un instrumento de cimiento de subjetividad y de fortalecimiento del lazo social, que en muchos territorios está quebrado por trayectorias de exclusión y violencia. 

Este tipo de iniciativas se inscriben dentro de la perspectiva de derechos humanos, entendiendo a las personas privadas de libertad como sujetos de derecho y reconociendo  como parte esencial del habitar las penas el acceso a la educación, a la cultura y a la palabra como medios para ejercer el trato digno.  La apuesta por abrir espacios de lectura en cárceles no sólo mejora las condiciones de vida dentro de los establecimientos penitenciarios, sino que también constituye una estrategia concreta para reducir la reincidencia al ofrecer herramientas para pensar, narrar y proyectarse hacia un futuro en el medio libre.

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